Guía de la fórmula de liquidez neta que usan los analistas macro: cómo funciona, por qué importa cada componente y cuál es su alcance. Describe el entorno de liquidez en el que operan hoy los mercados, no hacia dónde irán.
Si frecuentas los círculos de macrofinanzas, habrás visto una ecuación repetida hasta la saciedad: liquidez neta = balance de la Fed (WALCL) − Cuenta General del Tesoro (TGA) − repo inverso a un día (ON RRP). Esta fórmula, popularizada por analistas como Darius Dale y Arthur Hayes, intenta medir la liquidez en dólares «utilizable» del sistema financiero: el efectivo realmente disponible para sostener el crédito, la negociación y la asunción de riesgo.
La intuición es simple. El balance de la Fed representa el total de reservas inyectadas en el sistema. Pero no todas circulan libremente. La TGA es efectivo bloqueado en la cuenta bancaria del Tesoro en la Fed: no está disponible para el sector privado hasta que el Gobierno lo gasta. El ON RRP es efectivo aparcado por los fondos monetarios en la Fed de un día para otro, también retirado temporalmente de los canales financieros productivos.
Al restar la TGA y el ON RRP del balance de la Fed obtienes una medida más limpia de la liquidez que realmente está trabajando en los mercados. Cuando la liquidez neta sube, los mercados tienden a subir. Cuando baja, tienden a sufrir. La correlación no es perfecta, pero en horizontes de varios meses ha sido uno de los indicadores macro más fiables disponibles.
WALCL —el total de activos de la Reserva Federal— es la base de la fórmula. Esa cifra incluye toda la deuda del Tesoro, los MBS y los saldos de facilidades de préstamo que mantiene la Fed. Cuando la Fed hace QE, WALCL sube. Cuando hace QT, WALCL baja. A comienzos de 2026, WALCL ronda los 6,8 billones de dólares, frente al máximo de 8,96 billones de abril de 2022.
WALCL se actualiza cada miércoles en la publicación estadística H.4.1 de la Fed, y DollarLiquidity.com captura ese dato de forma automática. La cadencia semanal filtra el ruido de corto plazo, pero los grandes giros (como la explosión de QE de marzo de 2020, que añadió 586.000 millones en una semana) se capturan de inmediato.
La dirección y el ritmo de los cambios de WALCL importan más que el nivel absoluto. Un balance de 7 billones que crece 50.000 millones al mes es más alcista que uno de 8 billones que se reduce 95.000 millones al mes. El z-score de DollarLiquidity.com normaliza esto y hace directa la comparación entre periodos.
La TGA es la cuenta corriente del Gobierno estadounidense en la Reserva Federal. Cuando el Tesoro recauda impuestos o emite bonos, el efectivo entra en la TGA: eso drena liquidez de los mercados, porque ese dinero pasa de cuentas bancarias privadas a la cuenta del Gobierno en la Fed. Cuando el Tesoro gasta (Seguridad Social, defensa, infraestructuras), el efectivo sale de la TGA de vuelta al sector privado: eso añade liquidez.
La TGA se resta en la fórmula de liquidez neta porque representa efectivo retirado del sistema bancario. Un saldo de 800.000 millones significa que 800.000 millones en reservas están ociosos en la cuenta del Gobierno en lugar de sostener la actividad financiera. Cuando la TGA cae (como en los episodios de techo de deuda), ese efectivo vuelve al sistema y la liquidez neta sube.
Los datos de la TGA se actualizan a diario a partir del Daily Treasury Statement del Tesoro estadounidense, lo que la convierte en uno de los indicadores más puntuales de DollarLiquidity.com. Los grandes vaivenes de la TGA —como el drenaje de 480.000 millones durante el techo de deuda de 2023 o la reconstrucción de 557.000 millones posterior— han correspondido históricamente a movimientos de mercado relevantes.
La facilidad ON RRP permite a las instituciones elegibles (sobre todo fondos monetarios) depositar efectivo en la Fed de un día para otro a cambio de colateral del Tesoro. Un saldo alto significa que el exceso de liquidez se almacena en la Fed en lugar de fluir a los mercados financieros. Se resta en la fórmula porque, como la TGA, representa reservas retiradas del uso productivo.
El ON RRP hizo techo en 2,554 billones de dólares en diciembre de 2022 y desde entonces se ha drenado hasta unos 100.000-200.000 millones a comienzos de 2026. Ese drenaje de más de 2 billones fue uno de los eventos de liquidez más importantes del ciclo 2023-2024: compensó de hecho el programa de QT de la Fed y alimentó el rally de acciones y cripto que la mayoría de analistas no anticipó.
Con el ON RRP ya cerca de su suelo, este componente aporta menos a los cambios de liquidez neta de aquí en adelante. Por eso quienes siguen DollarLiquidity.com deberían centrarse cada vez más en los otros dos componentes —la dirección del balance de la Fed y los flujos de la TGA— para la señal marginal de liquidez.
El agotamiento del ON RRP también cambia el comportamiento de la fórmula. De 2022 a 2024 la facilidad fue el principal amortiguador: su drenaje liberó más de 2 billones de dólares que compensaron el QT y las fuertes emisiones del Tesoro. Ese colchón ya no existe. Con el término del ON RRP cerca de cero, la liquidez neta equivale aproximadamente a los activos de la Fed menos la TGA, de modo que cualquier reducción del balance la recorta dólar por dólar, y una reconstrucción de la TGA drena reservas bancarias sin efectivo del ON RRP que cubra el hueco. Las oscilaciones de la TGA pesan más en la serie que en 2023, y los cambios de puntuación en DollarLiquidity.com pueden llegar más rápido.
Desde enero de 2020 hasta hoy, la liquidez neta ha tenido una correlación móvil a 90 días de aproximadamente +0,70 con el S&P 500 y +0,65 con Bitcoin. Son cifras altas para una sola variable macro, y son contemporáneas: miden cuánto se movieron juntas las series, no cuál se movió primero. Los episodios que suelen citarse se leen igual. La liquidez neta se disparó con el QE y el drenaje de la TGA en torno al suelo de marzo de 2020, hizo máximo al terminar el QE en torno al techo de enero de 2022 y subió con el vaciado del ON RRP y el drenaje de la TGA durante la recuperación de 2023. En cada caso, la liquidez y los precios giraron en la misma ventana.
La fórmula no es una herramienta de timing. No te dice qué día comprar o vender, y no ha acertado todos los giros. Lo que ofrece es el contexto: en ventanas de varios meses, los tramos de liquidez neta al alza han tendido a coincidir con activos de riesgo firmes y los tramos a la baja con activos débiles, mientras que en horizontes diarios y semanales el vínculo se rompe. Léela como una descripción de las condiciones actuales, no como una previsión.
En DollarLiquidity.com, el Dollar Liquidity Index (DLI) combina el flujo de liquidez neta con medidas de estrés de financiación y muestra a su lado los diferenciales de crédito, los rendimientos reales y el VIX. Esa amplitud importa porque las medidas de riesgo de mercado registran eventos de volatilidad, como agosto de 2024, que la fórmula estructural no ve. El DLI también es coincidente: describe la postura de liquidez de hoy, no hacia dónde irán los precios. Consúltalo a diario para ver cómo interactúan los componentes.
La liquidez neta son los activos totales de la Fed menos la Cuenta General del Tesoro menos el saldo del ON RRP. La idea es descontar los dos grandes pasivos que retienen efectivo fuera del sistema bancario, para estimar la liquidez en dólares realmente disponible para el mercado privado.
No: describe el contexto, no da una señal de entrada. La relación con los activos de riesgo se sostiene a nivel de régimen a lo largo de meses y se rompe con claridad en horizontes diarios o semanales. Este sitio valida su puntuación frente a índices de estrés contemporáneos y no mediante adelantos de varios días, precisamente porque la relación coincidente es la que respaldan los datos.
Este sitio publica la serie calculada en la página del indicador de liquidez neta y la sirve sin autenticación en /api/series/net-liquidity. Los tres insumos son públicos: WALCL de FRED, la TGA del Daily Treasury Statement y el saldo del ON RRP de la Fed de Nueva York.
No. El R cuadrado mide cuánta variación comparten dos series en una muestra que ya ocurrió; no dice nada sobre pronosticar el siguiente movimiento. Un ajuste contemporáneo tan fuerte sí informa sobre qué mueve el apetito de riesgo, pero no es una previsión. Ajustar la misma relación fuera de muestra, a un horizonte realmente operable, da resultados mucho más débiles.
La aritmética no cambia, pero un término ha dejado de trabajar. Restar un saldo próximo a cero no resta nada, así que la liquidez neta se mueve hoy casi por completo con los activos de la Fed y la caja del Tesoro. En la práctica, eso hace la serie más sensible al calendario fiscal de lo que era en 2023, cuando el ON RRP absorbía buena parte del vaivén.
Solo si puedes decir a qué pregunta responde el añadido. El uso del repo permanente, la ventanilla de descuento y el pool de repo extranjero mueven reservas, y ninguno aparece en la versión de tres términos. Añadir términos mejora el ajuste y vuelve la serie más difícil de razonar: es un intercambio real. Aquí se mantiene simple la fórmula publicada y el resto se trata con indicadores separados de estrés de financiación.
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